martes, 28 de diciembre de 2010

Los controladores aéreos

  Sí, damas y caballeros resulta que quise viajar estas navidades a París: "París bien vale una misa", y me quede en tierra firme, concretamente en Madrid: "De Madrid al cielo". Sí, lo sé no soy la única persona que se quedó sin viajar, pero ¿cuándo volveré a intentar ir a París?, ¿iré algún día?, dicen que querer es poder mas no es tan fácil con tanta crisis, se me olvidó decir que me invitaban: chof, mi gozo en un pozo. Aunque todo es superable y más estas cosas, es conveniente recordar que realmente lo importante es la salud. Ya han pasado unas semanas desde entonces y parece que todo tiende a olvidarse, ¿por qué?, acaso el gobierno no tiene la autoridad suficiente para hacerse valer, no pueden contratar siquiera gente de otros países con la suficiente formación y que despidan a los huelguistas salvajes, pues seguimos en manos de gente sin escrúpulos lo que quiere decir que estamos supeditados a sus chantajes contínuos. Los controladores aéreos han jugado con la democracia y el Estado de Derecho: si quieren huelgan que sigan el procedimiento jurídico pertinente, eso sí cumpliendo los servicios mínimos como preceptúa nuestra sagrada constitución.

  Señores y señoras gobernantes ustedes lo sabían, así que no les arremetió el toro y no se quedaron sin viajar, quizás por ello no les preocupe en demasía ser duros y contundentes porque viven de lujo, sólo les preocupa su imagen de cara a la galería, por lo que nosotros pobres ciudadanos veremos como todo cae en un saco roto y al final no les pasará nada a los controladores aéreos. Por no decir que legalmente está mal decretado el estado de alarma al no adecuarse las circunstancias dadas a lo tipificado por la ley, más bien tendrían que haberse decretado el estado de excepción, jurídicamente hablando.

  Ay, ingratos controladores aéreos, si limpiasen culos y babas otro gallo nos cantaría.

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