
A veces leemos algo que sin saber porqué sabemos que es verdad, nuestro conocimiento innato e intuición así nos lo dice. Tuve la suerte de leer un día una frase que dice: “Cuando somos grandes en humildad estamos más cerca de lo grande”. Sin embargo, a pesar de su verdad aparente necesitaba comprender y entender lo que realmente quería decir esta frase: ¿Qué es realmente la humildad, por qué estaremos más cerca de lo grande? Al reflexionar sobre las palabras humilde y grande para analizar toda la enjundia que encierra dicho adagio empecé con la palabra Humildad: damos todos por hecho que es no tener soberbia; después continúe con la palabra Grande que para los creyentes lo más grande es Dios. Pero si trasladamos la palabra humildad a un plano espiritual, filosófico o psicológico se debe traducir además de una forma más específica en un proceso psicoanalítico. Empecé a pensar y darle vueltas a la cabeza a la vez que hacía una introspección, pues la verdad está dentro de nosotros, dentro de nosotros está el conocimiento. Es muy difícil expresar en palabras y describir todo el proceso de aprendizaje al que me llevó esta introspección en busca del verdadero significado de la Humildad. Empecé por buscar su opuesto: el Poder y a analizar el Poder en un juego de palabras: el Poder del dinero, el Poder de la belleza, el Poder del conocimiento, el Poder de la verdad... Cuando alcanzas mucho poder te crece el Ego y con él pierdes la humildad. Si alguien es muy inteligente y culto pero se vanagloria con desdén hacia los demás, aunque en su lenguaje no lo haga aparentando falsa modestia: ya no tiene humildad. Cuando un artista crea una obra que se cataloga como buena y tiene reconocimiento social es posible que al final dicho autor adolezca de vanidad y soberbia, ante tantos elogios y aceptación por parte de los demás. Por tanto el Poder y el Ego son opuestos a humildad que hasta te pueden hacer soberbio, prepotente, por encima de los demás (ya bien sea por ser más guapo, más culto, por tener más dinero, etc). Así que si matas al Ego y su orgullo matas al Poder, y te acercas por ende más a la humildad. Y si la humildad está cerca de lo más grande, que es Dios (aunque para muchos es sólo una creencia), entonces Dios no tiene Ego ni Poder. Entonces si Dios no tiene Ego ni Poder: ¿Por qué desde las iglesias y las religiones siguen la misma política farisea que ya Jesús de Nazaré criticó?, seguramente por ignorancia y por manipulación por parte del hombre de los “libros sagrados” y sus dogmas: porque cuando se nos dice que Dios es Perfecto y Todopoderoso para tenerle miedo a sus castigos y cólera le relegan de poseer la humildad. Si seguimos el juego de las suposiciones: Si Dios es la creación misma que no tiene principio ni fin, siempre estuvo y estará allí (por eso, es incognoscible) y si es Perfecto no es porque nosotros en esencia (nuestra alma, estamos hechos a imagen y semejanza de Dios) seamos imperfectos; Dios es Perfecto porque su quintaesencia es la Humildad, es decir, no tiene Ego ni Orgullo ni Poder ni juzga ni condena de forma autoritaria o despótica (toda penitencia es el medio para aprender y evolucionar con el fin de reeducación no como castigo de venganza ni odio) ni tiene sentimiento de culpabilidad, es pura conciencia, es pura contemplación. Y en caso de ser Dios el creador de la creación (si es que no es la creación misma) al no tener Ego ni Orgullo ya no importa lo que haya creado como Autor (como Ego), donde lo que importa es la obra en sí, no el Ego: Y sin duda, no hay mayor cualidad en la obra de la Creación y digna de admiración (ante la que uno se siente realmente pequeño) como es la Humildad (el No Ego), la Gran Obra Maestra de la Creación, la obra más grande entre las grandes. La Humildad es ausencia de Ego, es la quintaesencia de la creación en sí misma (Dios), porque si una parte de Dios tuviese ego sería el juicio y el pensamiento dirigido a la bondad y hacia el bien y la otra parte de Dios sería el No Ego que envuelve al pensamiento para dar paso a la pura contemplación y conciencia, porque lo que importa es la Creación en sí misma ante la cual muere todo pensamiento egocéntrico al rendirse ante el No Ego (la Humildad). Cuando aprendes lo que es la humildad uno se siente agradecido por el honor y privilegio de aprender a entenderlo.
La Humildad es la energía curativa del alma (ausencia de Ego y su orgullo), y a través de la curación del alma se cura la mente y el cuerpo físico. Es la energía que restablece nuestros desequilibrios al hacer desaparecer, gracias a la ausencia del Ego, la frustración y el sentimiento de culpabilidad así como la dependencia de la aceptación o rechazo (bien de los demás y de nosotros hacia los demás o hacia nosotros mismos). Una vez que entiendes que es la Humildad y lo comprendes ya estás preparado para memorizarlo en tu cerebro y hacer una nueva conexión de redes neuronales, a partir de aquí cada vez que tu Ego crezca y obtenga Poder se encenderá de forma automatizada esa nueva conexión de red neuronal recordándote lo que es el Ego en su vertiente negativa, sus efectos tóxicos y nocivos, a la vez que te recordará la fuerza curativa de la Humildad que equilibra en perfecta armonía nuestro Ello, Yo y Superyó. No existe mayor logro en la vida, mayor éxito que aprender que la clave para ser feliz y tener paz y equilibrio interior es matar al Ego y su orgullo gracias a la Humildad, cuyo motor es el Amor: porque el Amor (no egocéntrico ni obsesivo ni del ego) en su más amplio sentido nos hace humildes.
Por último quiero expresar que aunque Dios no necesite ni nuestra admiración o rechazo por ausencia de Ego, quiero darle gracias por estar con el débil y no con el fuerte ni el poderoso, porque su bondad es inexplicable e indescriptible como todo lo Grande, así pues sólo nos queda estar asombrados y sorprendidos cuando alcanzas el entendimiento y la comprensión de estos hechos donde sólo cabe la Admiración. Y cuando admiramos la cualidad que le hace perfecto (su Humildad), con tanto asombroso ante algo tan bello que sólo cabe que reine el silencio y muera el pensamiento del ego y nos convirtamos en conciencia, en pura contemplación: porque ese es nuestro destino, el retorno al origen.
MADRE TERESA DE CALCUTA
Madre de Todos
madre de los más pobres entre los más pobres
Madre Teresa de Calcuta.
Mesías, profeta, sin necesidad de palabras
tu obra es fuente de inspiración de fe, vocación y devoción.
Madre de Todos
madre de los más pobres entre los más pobres
Madre Teresa de Calcuta.
Mediante la oración, tu perseverancia y tu lucha
sanaste el alma, la mente y el cuerpo físico de los más necesitados.
Madre de Todos
madre de los más pobres entre los más pobres
Madre Teresa de Calcuta.
Luz del Mundo, cantamos tu nombre por todos los continentes
porque alabarte nos enaltece y enorgullece.
Madre de Todos
madre de los más pobres entre los más pobres
Madre Teresa de Calcuta.
Vivimos en la Tierra en el mundo del Ego, nuestra materia nos proporciona el medio del entendimiento del alma (el árbol de la ciencia a través del cual accedemos al conocimiento del bien y del mal). Aunque en este contexto y hasta que retornemos al origen en una fusión completa con Dios, seguiremos teniendo Ego y Orgullo pero puede quedar relegado a la mínima expresión en su vertiente negativa (vanidad, querer ser el número uno y creérselo), aunque siempre necesitamos un ego en su vertiente positiva (luchar por los derechos justos y reivindicaciones, luchar por la dignidad propia y ajena). Sin duda, es la mejor medicina para curarnos de forma integral: “Mens Sana y Corpore Sano”, y todo lo que bebamos, comamos, pensemos y sintamos... estará tan mediatizado por la liberación ante la esclavitud a la que nos somete el Ego en su vertiente negativa con sus frustraciones: Adiós Ego, Adiós frustración.
> EL EGO Y EL NO EGO: El Ego siempre quiere más, nunca se satisface y no dejará que otro Ego sea igual que él, por lo que tratará de superarle para ser el mejor, el que más sabe, el más guapo, el más inteligente, etc. Pero el No Ego (la ausencia de Ego, la humildad) es el opuesto, el contrario del Ego ante el cual éste, cuando entiende y comprende su existencia, se siente pequeño y rendido de admiración por algo que no tiene y que nunca puede ser (la atracción de los opuestos). Es en ese instante cuando el Ego diluye su parte negativa de querer ser siempre más y de sentirse el mejor, y ante la admiración de su opuesto, el No Ego, ya no compite con otros Egos (se queda neutralizado en la admiración y deja de sentirse el ombligo del mundo para contemplar al otro, a su opuesto, al que le concede el protagonismo por unos momentos), admira más al No Ego por su cualidad, que carece por naturaleza el Ego al igual que los otros Egos, que se siente pequeño ante él. De esta manera el Ego permanece en su dosis justa y equilibrada, en un sentido positivo al diluirse su lado negativo de crecer más en Poder. A su vez el No Ego necesita como instrumento de creación y ejecución de su obra, el pensamiento y el conocimiento del cual no puede prescindir, por lo que se envuelve en el Ego (en positivo) para crear y después con su esencia de No Ego convertirse en pura conciencia y contemplación de la Creación.
En el mundo de la psicología se hace necesario reclamar el Ego justo y necesario para auto afirmarse (no en un sentido negativo de buscar la aceptación o rechazo de los demás sino de reinvindicación de derechos), darse un valor y dignidad, por ejemplo cuando alguien lucha por la igualdad de Derechos entre opuestos: el hombre y la mujer, la homosexualidad y heterosexualidad, el niño y el adulto, el jefe y el trabajador, lo padres y los hijos, las desigualdades entre las razas y así como tantos opuestos haya… Pero un Ego siempre al querer ser mejor que otro Ego va a existir una lucha de Poder, no se va a conformar con la igualdad, por lo que un Ego va a querer siempre estar por encima del otro Ego. Y es aquí donde nuestra parte espiritual de No Ego debe envolverse en nuestra materia de Ego para equilibrarla en su justa medida, para que sea algo positivo y diluya su parte negativa. Por eso, aunque todo proceso de auto afirmación exista un Ego, un juicio, una sentencia, una conclusión y un pensamiento, una responsabilidad y una penitencia como remisión de nuestros errores, debe también matizarse ese proceso con el No Ego para acallar la ira, el odio, la culpa, la venganza, por el aprendizaje y el equilibrio en armonía con el Ego: pues en esencia Nadie es más que Nadie. Y como dijo Ghandi: “Quién se crea alguien no podrá alcanzar la humildad”.
Si queremos alcanzar la sabiduría debemos aprender que es la humildad, como medio para alcanzarla, pues un sabio es una persona humilde que ha sabido equilibrar su Ego, es decir, ha diluido la parte negativa del Ego (querer ser más, querer más Poder), al acallarla en la admiración de su opuesto el No Ego.
Hay personas tan preocupadas por su Ego que enferman, y cuando se empiezan a preocupar por otras personas olvidan en muchos momentos su Ego: curándose o mejorándose.
Todos nuestros pecados (carencia de espíritu, ignorancia en verdad) conllevan una penitencia (a través del dolor y del sufrimiento nos humanizamos si sabemos entenderlo, sino será al contrario crearemos más karma al vengarnos y dejar que el odio nos carcoma). Una vez que renacemos, aprendemos que nuestras culpas quedan redimidas ante el nuevo ser que camina por la buena senda. Gracias al pecado podemos mejorar como personas, por ello pecamos porque es necesario para evolucionar, pues sin mal no existiría el bien.
Nota: extracto de mi libro: Estudio de la Psicología, carencias afectivas como causa efecto (si os interesa lo podéis descargar gratuitamente en bubok).
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