El origen principal del mercurio en la sangre es el consumo de pescado, especialmente el atún. La UE se plantea etiquetar el atún con una advertencia para las embarazadas, pues el mercurio puede perjudicar el desarrollo del feto. Y en España se han detectado grandes niveles de consumo de mecurio en comparación con otros países como Alemania, Estados Unidos y Cánada, diez veces más. Por tanto, las mujeres embarazadas deberían de abstenerse o controlar el consumo de atún, pues aunque durante años se pensó que la placenta protegía de los agentes tóxicos a los fetos, ahora ya se sabe que no existe tal barrera. Estos datos fueron revelados por el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino. Los estudios piloto de investigación fueron encomendados por Medio Ambiente a diversos centros del Ministerio de Ciencia, como el Instituto de Salud Carlos III de Madrid, siendo Argelia Castaño la investigadora de dicho Instituto y responsable del estudio. El objetivo del mismo es analizar la presencia de contaminantes orgánicos persistentes, metales pesados y otras sustancias en el medio ambiente y en los seres humanos. La secretaria de Estado de Cambio Climático, Teresa Ribera, ha manifestado su preocupación alegando la necesidad de reducir la presencia de mercurio con políticas más exigentes al respecto, mientras Argelia Castaño considera que no es un dato para alarmar ni alertar a la población asemejando el nivel de mercurio encontrado en la sangre de los españoles equiparable al de Japón y algunos países mediterráneos. Si bien, muestra su preocupación cuando se trata de mujeres embarazadas.
Sin embargo, lo que queda claro en este informe es que los países con mayor nivel de mercurio en la sangre son países consumidores por excelencia de animales marinos, y cuanto mayor nivel de mercurio se registra en los humanos más cerca de la costa viven. También se muestra que el contenido de mercurio en el cuerpo de las personas mayores es más elevado que en el de los jóvenes, siendo el nivel medio ligeramente superior en hombres que en mujeres.
El mercurio se consume, principalmente, a través del pescado, según ecologistas en acción advierten de que al menos 12 clases de pescado y uno de crustáceos contienen altos niveles de mercurio y que no deberían de ser consumidos por mujeres embarazadas ni lactantes ni por menores de 15 años. Pues consumir mercurio en niveles por encima de lo recomendable puede afectar al sistema nervioso central, lo que a su vez deriva en problemas de aprendizaje y afecciones de las funciones motoras del cuerpo. Algunas de esas especies son: mero, cazón, marrajo, langostinos, atún, marrajo (tiburón), kaila (tiburón), marlín, agujas, rape, escolar, emperador (pez espada). Se aconseja consumirlas como mucho una vez al mes y antes de comerlas eliminar la piel y el tejido graso, que aunque no reduce el nivel de mercurio si los otros contaminantes que podrían estar en el animal. Por otra parte, ecologistas en acción han manifestado su insatisfacción ante el excesivo consumo y caza de animales marinos, cuya pesca se ha quintuplicado. Su preocupación refleja el desgaste de los fondos marinos y sus reservas, pues a este paso destruiremos el mundo marino y con él nuestra supervivencia.
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