martes, 25 de enero de 2011

La dictadura de los hijos y la abulia de la democracia

  Hace tan sólo unos días ha saltado la noticia que han condenado a una madre a 45 días de cárcel por pegar un bofetón a su hijo, encima la madre ante la imposibilidad de educarle y que le haga caso ha pedido a las autoridades que se hagan cargo de él. Cuando la dictadura franquista se llevaba lo de "la letra con sangre entra", es decir, la educación a través del miedo y la sumisión, las palizas en la educación, cuando era pequeño me hablaban de aquellos maestros que pegaban con una regla en la punta de los dedos de las manos si no te sabías la lección, o se veía bien que los padres pegaran a los hijos si éstos les desobedecían hasta en cuestiones nimias. Mas hoy en día es el lado opuesto, los alumnos aterrorizan a los maestros y los hijos pegan a los padres. No es fácil la educación, hay personas que con una sola reprimenda no necitan nada más para que obedezcan, pero hay otras personas que necesitan un grito o un cachete, ojo no hablo de una paliza ni malos tratos ni de un tortazo un día sí y otro también, si no de un cachete en el momento justo y adecuado.

  A veces es necesario en determinados chavales, pues todos no son iguales más allá de la educación ya que el factor genético también importa, ejemplo de ello lo podemos observar en un parque: de como dos niños de la misma edad van detrás de las palomas; uno para darlas de comer y otro para tirarlas piedras. No hace mucho fui testigo de un hecho parecido, pero ya con adolescentes: uno perseguía a la paloma para agredirla y el otro le impidió a su amigo que lo hiciese, es curioso ver la reacción del amigo que no entendía nada y protesto: "¿Por qué, si es divertido?, a lo que su amigo le espetó:  "Para ti, sí; para ella, no". Y es que hay gente que necesita una educación más rigída que otra gente, no existe una educación válida para todos y mientras una determinada educación puede ser buena para unos, sin embargo, puede ser mala para otros y viceversa: todo ello, por supuesto, dentro de unos mínimos y límites (jamás la agresión o malos tratos), mas un cachete o un bofetón puntual y más que ocasional no puede ser tratado de una cosa u otra.

  Hay padres que son para darles de comer aparte, sin embargo, sus hijos son maravillosos y viceversa; del mismo modo hay hermanos con un corazón que no les cabe en el pecho y otros todo lo contrario, y para colmo han recibido la misma educación. Así que señoría en vez de aplicar la ley en todo su rigor busque una exculpación para la aplicación de dicha ley en ese supuesto, o por lo menos interprete la ley de forma justa, existe un principio general del Derecho que se llama la equidad: Una ley no será aplicada si al hacerlo el resultado de la medida es desproporcional al hecho producido. Ay, para eso tanta oposición, por qué no aplican la ley en sus principios generales del Derecho para un caso así, y evitamos que sea la opinión pública la que haga de alma caritativa y se presione para que se produzca un indulto. Señoría me gustaría que le hubiese tocado ese hijo a ver que hacía usted, por favor: un poco de sentido común no nos vendría nada mal, o si no se acabará imponiendo la dictadura de los hijos y la abulia de la democracia.

1 comentario:

  1. Tendría que pasar 45 días su señoría criando a ese hijo y después dictar sentencia.

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