Álvaro García-Galán García-Mauriño (“Kailuz”).
MADRE…
Todavía puedo recordar cuando hacía senderismo con mi padre, íbamos a la sierra Norte de Madrid a nuestra casa de Cercedilla, junto a la estación de tren, desde allí subíamos andando recorriendo aquel hermoso paraje, más de una vez parábamos en las piscinas naturales de Bercea. Cuando lo rememoro se me ponen los pelos de punta, piscinas naturales en medio de la naturaleza, que a la par que te bañas estas observando todas las montañas y árboles que te circundan a lo largo y ancho de tu mirada. Otras tantas veces hacíamos las tirolinas, sí tirolinas, también hay merenderos en el circuito de las piscinas de Bercea. Antes de llegar hacíamos senderismo por la calzada romana y otros tantos tramos que forman parte del Camino de Santiago. Mi padre fue el que me inició también, a parte del senderismo, en otros deportes: la equitación y el eski. En invierno hacíamos ski en Cotos, pero sobre todo en verano montábamos a caballo en nuestra querida Cercedila. Me encanta la conexión que tengo con los caballos, estos animales son muy inteligentes y como se percaten que no sabes montar te torean literalmente haciendo lo que quieren contigo. Es increíble fusionar el deporte con el contacto con la naturaleza, porque además de “Mens Sana in Corpore Sano”, la beldad que inspira los hermosos paisajes de la sierra hace que el alma se eleve a la infinita felicidad y paz de Dios, que rezuman manifestadas en la madre naturaleza. Cada vez que estoy triste o cabizbajo o me faltan fuerzas e ilusión subo a la naturaleza para fundirme con ella, de tal modo que cuando regreso al hastío del mundo cotidiano estoy completamente renovado y cargado de pilas.
El amor que me enseñó mi padre al medioambiente hizo que compusiese una canción cuando le observé, por primera vez, abrazado a un árbol mientras inspiraba y expiraba lenta, suave y profundamente. Dicha composición bien puede ser una oración o un poema a nuestra madre naturaleza:
MADRE NATURALEZA
Madre Naturaleza
gracias por tus ríos y mares.
Madre Naturaleza
gracias por tus bosques y montañas.
Madre Naturaleza
gracias por tus senderos y praderas que me adentran en tus entrañas.
Madre Naturaleza
gracias por permitirme contemplarte y sentir toda tu paz y felicidad.
Quién me iba a decir que un trocito de Asturias estaba en Madrid, por lo menos así me lo parecía nuestra Cercedilla, hasta que hace tan solo 3 días quemaron sus bosques en un incendio forestal, provocado. Aquél día no estaba allí ni madre ni mis hermanos ni mis amigos, pero para mi desgracia sí estaba mi padre. En dicho incendio murieron 11 personas y se deforestaron miles y miles de hectáreas y hectáreas de ecosistema….
No pude estar ayer en su entierro porque el dolor me carcomía por dentro, dentro de una semana será el funeral y me gustaría, ya que él era devoto de la madre Teresa de Calcuta, rezarle con una oración que escribí dedicada a ella para que interceda por su alma:
MADRE TERESA DE CALCUTA
Madre de todos
Madre de los más pobres entre los más pobres
Madre Teresa de Calcuta.
Mesías, profeta, sin necesidad de palabras tu obra es fuente de inspiración:
de fé, vocación y devoción.
Madre de todos
Madre de los más pobres entre los más pobres
Madre Teresa de Calcuta.
Mediante la oración, tu perseverancia y tu lucha
sanaste el alma, la mente y el cuerpo físico de los más necesitados.
Madre de todos
Madre de los más pobres entre los más pobres
Madre Teresa de Calcuta.
Luz del mundo, cantamos tu nombre por todos los continentes
porque alabarte nos enaltece y enorgullece.
Madre de todos
Madre de los más pobres entre los más pobres
Madre Teresa de Calcuta.
Mi padre me enseño los valores de la ecología, el cuidar y respetar nuestro hábitat. Y la naturaleza me ha enseñado cuando me adentro en su interior a amansar la ira, el odio… es como si meditase desbordando después paz y felicidad: el estado natural de nuestra alma. La naturaleza me hace ser mejor persona, no tirar colillas ni papeles al suelo, me hace ser más amable, simpático y respetuoso con los demás teniendo más paciencia con mis problemas o con las cosas que me sacan de quicio. No entiendo, sinceramente, que haya gente con los corazones tan duros que ante la perfección y hermosura de nuestra Madre Tierra no les provoque nada bueno y encima la maltratan, descuidan y queman, no lo puedo ni quiero entender.
Ayer incineramos a mi difunto padre, nos gustaría echar sus cenizas en lo alto de la montaña de Cercedilla, pero por supuesto haciendo senderismo y recordando las rutas que hacíamos con él. ¡Mas cómo hacerlo si está todo deforestado!, también se ha quedado arrasado y quemado mi corazón sin saber cuánto tiempo necesitaré para recuperarme, por qué, por qué, por qué...
Dicen que el tiempo lo cura todo, incluso tu enfado con Dios: por no evitar que mi padre estuviese allí en ese momento o por no evitar dicho desastre, pues como dijo nuestra Madre Teresa de Calcuta: “Si Dios no quiere que pase un determinado hecho no sucederá, y si Dios no quiere evitarlo sucederá”. Quizás Dios no deba evitar todos los males porque debemos aprender hacerlo nosotros. Supongo que en la misma medida que se desvanezca el tiempo te irás recuperando, pues lo único que nos queda ante situaciones límites es la fé en el mañana: “Mañana será otro día”, como diría Escarlata O’ Hara en la película: “ Lo que el viento se llevó”, o como digo muchas veces emulando aquella frase: “Cada día amanece un nuevo día”. Sé que mucha gente no cree en nada, pero a mí la naturaleza me ha transmitido la fé: en el amor, en la paz, en Dios, en el mañana, en mejorar… No puedo explicarlo pero cuando contemplo la naturaleza, cuanto más salvaje y en estado puro está, más me emociono y me transporta al paraíso al Este del Edén y lloro por sentirme inundado de tanta belleza.
Escribir también me ayuda a profundizar dentro de mí, me han robado a mi padre, me quedo medio huérfano: ¡Oh, Dios, por qué! No sé si será un consuelo decir que murió en su entorno preferido o que todos los males vienen del hombre y no de Dios. Y para que exista el conocimiento del bien necesitamos conocer el mal, de igual modo para que realmente exista la naturaleza necesita que alguien la contemple y haga consciente tanta preciosidad.
He querido venir hoy al parque del Retiro que queda cerca de nuestra casa para escribir estas notas en mi diario. La verdad que cuando he llegado me he derrumbado más todavía, porque el poco verde que hay en el centro de Madrid, este pequeño pulmoncito de nuestros madriles me han conectado más con mi padre y con el dolor de su ausencia a partir de ahora. Y aunque es duro, lo prefiero, porque eso quiere decir que he tenido un padre maravilloso al que siempre le agradeceré todo el tiempo que hemos pasado juntos, y todos los valores que me transmitió sin palabras ni sermones, en silencio, contemplando a la Madre Naturaleza. Gracias padre porque tu vida no ha sido en vano.
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